35 Rhums. El cine puede ser hipersensible (sin ser pedante, Coixet)
Eugenio Sendarrubias
Dirigida por la veterana Claire Denis (2007, 100’’) esta cinta completa una historia sin fisuras, verosímil y respetuosa con las sombras que debe proyectar todo personaje para contener aún más fuerza sobre el espectador. Un buen ejercicio de amor por la realización al servicio de la historia, de metraje perfecto y final afrancesado que revela ese toque tópicamente femenino por señalar la desapercibida importancia que tienen los pequeños detalles.

Tragedias concretas, domésticas, pero ni pueriles ni vacías, de una sociedad – la francesa – que, como esta obra, se muestran siempre certeras en el filo de lo visualmente sensible.
Claire, heredera por accidente del novísimo cine francés – protagonista del primer post de este blog-, declara que es un reencuentro con algunos cabos sueltos de su infancia. En concreto, destaca la atención que dedicó por sostener las escenas en las que se muestra el curioso drama que puede llegar a suponer ser hijo único, también desde el punto de vista del progenitor.
El remate idóneo a las escenas de esta película es su banda sonora. Compuesta e interpretada por la atípica formación inglesaTindersticks, su resultado sobresale y lubrica los pliegues entre las secuencias más ambiguas y suaves de la cinta.
Lo mejor: La interpretación de Alex Descas en el papel de Lionel, quizá alentado por un guión que pasa de bastante abierto y flexible a excesivamente poco opresor con la idiosincrasia de alguno de sus intérpretes (Grégoire Colin, Nicole Dogue). Descas explota en una de las últimas escenas, cuando el protagonista es obligado a interrumpir la marcha del convoy de metro que dirige por algún motivo (sic).

Lo peor: La historia se mueve en el ambiente de la 4ª y 5ª generación de inmigrantes franceses llegados desde las colonias. Ciudadanos postestablecidos y que poco o nada tienen que ver con aquellos que protagonizaron los Disturbios de Francia en 2005y 2007. Durante la historia sólo hay una escena en la que unos estudiantes impiden el paso a otros durante una huelga y un comentario en clase en el que se escuchan las palabras “cambio” y “revolución”. Josephine (Mati Diop) se muestra distante, y más bien cómoda con el sistema. Padre e hija se exponen en la cinta como el más francés de los franceses, y sus costumbres de vida sana y responsable no sé si quieren mostrar un aspecto de total normalidad, o de anormalidad total. Dudo y no resuelvo, y acuso a la película de no ayudarme a resolverlo.
Lo peor también es saber, nada más aparecen los títulos de crédito, que no acabamos de ver una obra maestra. Quizá por esa obsesión con los detalles y el color, y el tiempo que se dedica a fotografiar ventanas iluminadas o interminables secciones de rail de metro en aún más interminables bifurcaciones… de sugestión semiótica casi pretenciosa. Quizá tampoco resuelva ser una obra maestra por esa manía que tienen los directores por no acabar las películas en el clímax; esto es, cuando Lionel se toma sus 35 tragos de ron.
35 Rhums
Trailer Original
Desde luego, Claire Denis realiza de una forma astuta y sincera a la hora de representar toda esa galería de debilidades audiovisuales que contienen las pequeñas tramas familiares, y que, por ejemplo, Isabel Coixet es incapaz de realizar sin demostrar cuánto sabe o cuantísimos recursos humanos y técnicos caben a su disposición, ninguneando la historia y deformando las interpretaciones con un mal gusto que, tras ver 35 Rhums – una película cercana a su estilo-, es comparable.
Valoración: 6,5
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